El escenario para la primer final ya estaba elegido. El estadio Villa Piazza Norte consiguió la habilitación correspondiente luego de las inspecciones de rigor y aguardaba el desenlace del primer duelo finalista. El local recibía a Vallecano Juniors con la cola entre las patas. El Negro Covatti, tal vez para tirarle la presión a su rival, daba la final por perdida y sus palabras hicieron eco en el plantel, al que se lo vio dominado por los nervios. Nerviosismo que brotó del público local, exaltado y desbordado por encontrarse en un partido final.
La delegación de Vallecano no tuvo un viaje sencillo a la ciudad azuleña. Los famosos clavos miguelito retrasaron el arribo y más tarde un vendaval de piedras y proyectiles destrozaron los vidrios del micro que los trasladaba. Los rumores dicen que la orden del ataque nació del mismo seno del entrenador de Piazza, dispuesto a utilizar cualquier artimaña bilardista con tal de sacar ventaja. Pero en el campo de juego el que consiguió ponerse en ventaja rápidamente fue la visita. Bogosshian marcó el primero para ambos con un tiro penal y minutos después, el chileno Ormeño se fue expulsado dejando a Piazza con un hombre menos y la mar en coche. Cuesta arriba se le hizo el trámite a Covatti, que rápido de reflejos mandó al equipo a presionar en campo rival. Así consiguió el empate por medio de Salcedo y el sueño de conseguir una victoria comenzó a tomar forma. Parado de contragolpe y rezando en alguna pelota parada, Piazza aguantó un ratito la embestida de Vallecano, que lo arrinconó en su área. Minutos después Higuaín puso arriba a los de Battilana con dos goles trasladando mucha bronca y resignación al banco local. Covatti estaba fuera de sí, insultando al árbitro y chicaneando a los jugadores rivales. La perlita de la tarde estuvo en manos del excéntrico entrenador, cuando quiso darle agua a los players de Batti en un bidón parecido al que usó el narigón para dopar a Branco. La trampa no dio resultado y Battilana comenzó a jugar para la tribuna. El ole que bajaba de las gradas lo sufría el banco de Piazza, que ya no veía respuestas en sus jugadores. El descuento de Ibáñez en el final le dio vida de cara a la revancha que se jugará la semana que viene. Fue un 4 a 3 muy valioso para Vallecano que empieza a soñar con el bicampeonato. Piazza estudia nuevas estrategias y espera una ayuda del árbitro para alzar el trofeo.
Hizo podio
Siempre presentes en las instancias finales, Chapultepec y Les Bleus se las veían cara a cara para subirse al podio y colgarse la medalla. En un estadio Tolteca hasta las manos, con entradas agotadas y mucha gente buscando reventas, Bonafine logró el tercer puesto con una pizca de fortuna. Boghossian abrió el marcador poniendo el 1 a 1 parcial. Ormeño salió expulsado aumentando el empate en un gol. Pero Higuaín torció la balanza a favor del equipo del manager con un doblete aliviador. El resultado final fue 4 a 3, pero pudo ser victoria para los azuleños, que dejaron dos goles en el banco. Parra y Gandín mojaron en una fecha intrascendente para sus equipos y Lucho se lamentó por no haber confiado en los débiles atacantes. Poco le importó eso a Bona que festejó en forma medida saludando respetuosamente a su contrincante y arengando a su equipo en el centro del campo.
“Quiero felicitar a Les Bleus, un equipo protagonista de la liga. Este es un logro importante para nosotros, salir tercero no es cosa de todos los días”, sentenció Bonafine en conferencia de prensa. Lucho no atendió a los medios. Luego del partido se reunió con la plana mayor de la dirigencia; quiere hacer una limpieza en el plantel.
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Publicado por Rata
